Los tres trabajan el interior de una vivienda, pero no hacen lo mismo ni firman lo mismo. Cuándo necesita a cada uno y por qué conviene que trabajen juntos.
Los tres trabajan sobre el interior de una vivienda, pero con alcances distintos. El decorador se ocupa de la ambientación: mobiliario, textiles, color y piezas que dan carácter a cada estancia. El interiorista proyecta el espacio interior, con su distribución, materiales, iluminación, carpinterías y el detalle de cocinas y baños. El arquitecto también proyecta, y además es el técnico que firma el proyecto cuando la obra afecta a la estructura, la fachada o el uso del edificio.
La línea la marca la ley
Más que el oficio, lo que separa un encargo de otro es lo que se va a tocar. La Ley de Ordenación de la Edificación exige proyecto en las intervenciones que alteran la configuración arquitectónica de un edificio: las que cambian de forma esencial su composición exterior, su volumen o su sistema estructural, o su uso. Y en edificios de uso residencial, el artículo 10 de esa misma ley establece que el proyecto lo redacta un arquitecto.
- Si solo cambian acabados, muebles e iluminación, basta con un trabajo de interiorismo o decoración.
- Rediseñar la cocina y los baños sin tocar la estructura entra de lleno en el interiorismo.
- Unir dos estancias quitando un muro de carga ya requiere un proyecto de arquitectura.
- En una reforma integral con cambios de fachada, lo sensato es que arquitectura e interiorismo vayan juntos desde el primer boceto.
Lo que pasa cuando el interiorismo llega tarde
Las decisiones de interior dependen de la arquitectura, y al revés. La posición de un pilar condiciona una cocina abierta. La altura libre decide si cabe un falso techo con luz indirecta. El trazado de bajantes y conductos limita dónde puede ir un baño nuevo. Cuando el interiorismo se encarga con la obra ya definida, muchas veces tiene que adaptarse a soluciones que ya no se pueden cambiar.
Ocurre lo mismo con la luz natural. Orientar una zona de estar, abrir una ventana más ancha o bajar el antepecho de otra son decisiones de proyecto que cambian por completo cómo se vive una casa, y es mucho más fácil tomarlas mientras se dibuja que cuando la fachada ya está construida.
Cómo lo planteamos en el estudio
En AB Estudio tratamos arquitectura e interiorismo como un mismo encargo. El equipo incluye una diseñadora de interiores y una interiorista que trabajan junto al arquitecto, de modo que materiales, luz y mobiliario se piensan a la vez que la distribución y no después.
Para quien encarga el proyecto, la ventaja es práctica: un único equipo responde de todo el conjunto, y las imágenes que se aprueban al principio se parecen mucho a la casa que se entrega al final.