Construcción y reformas · Arquitectura
¿Necesito un arquitecto para reformar mi casa?
Por AB Estudio ·
Depende de lo que se toque. Si la reforma altera la estructura, la fachada, el volumen o el uso, la ley exige un proyecto firmado por un arquitecto.
Depende de lo que se vaya a cambiar. La Ley de Ordenación de la Edificación exige proyecto en todas las intervenciones sobre edificios existentes que alteren su configuración arquitectónica, y en una vivienda ese proyecto tiene que firmarlo un arquitecto. Si la reforma no llega a ese punto, la ley no obliga a tener proyecto, aunque en muchas obras sigue siendo lo más prudente.
Cuándo es obligatorio
Para la LOE, una intervención altera la configuración arquitectónica cuando es total, o cuando siendo parcial produce una variación esencial de la composición exterior, de la volumetría o del conjunto del sistema estructural, o cambia el uso característico del edificio. Traducido a obras habituales:
- Abrir, cerrar o agrandar huecos en fachada.
- Quitar o modificar muros de carga, forjados o pilares.
- Ampliar la vivienda, añadir una planta o cerrar una terraza para ganar superficie.
- Convertir un local o un almacén en vivienda, que es un cambio de uso.
En estos casos el artículo 10 de la ley no deja margen: para edificios de uso residencial, la titulación habilitante para redactar el proyecto es la de arquitecto. Además, este tipo de obras suele tramitarse con licencia urbanística, y el ayuntamiento pide ese proyecto para concederla.
En los edificios catalogados el criterio es más estricto. Cualquier intervención total necesita proyecto, y también las parciales que afecten a los elementos protegidos.
Cuándo no lo es, y por qué a veces conviene igual
Renovar la cocina y los baños, cambiar pavimentos, pintar o sustituir carpinterías sin modificar los huecos no altera la configuración del edificio. Son obras que normalmente se tramitan por comunicación previa, y ahí la ley no exige proyecto.
Aun así, en una reforma integral de un piso o una casa, el papel del arquitecto va más allá de la firma. Redistribuir bien una vivienda antigua, prever las instalaciones nuevas, coordinar a los distintos gremios y controlar que lo construido coincide con lo dibujado es lo que más se nota al final, en el resultado y en el presupuesto.
Si tiene dudas sobre su caso, lo más útil es una visita previa. Viendo la vivienda y lo que quiere hacer, se sabe enseguida si hace falta proyecto, qué trámite corresponde y por dónde conviene empezar.